La obra de Giacometti


La obra de Giacometti está marcada por la influencia de la escultura africana y oceánica. Cuando Giacometti se interesó por él en 1926, el arte africano ya no era una novedad para los artistas modernos de la generación anterior (Picasso, Derain); incluso se había popularizado hasta el punto de ser decorativo.


Las dos obras que le dieron a conocer al público por primera vez: La mujer de la cuchara y La pareja, expuestas en el Salón de las Tullerías de París, dan testimonio de la agitación que este encuentro produjo en el joven artista. En 1928, Giacometti inició una serie de mujeres y cabezas planas, cuya novedad le llamó la atención en 1929 y le llevó a firmar su primer contrato con una galería, la de Pierre Loeb, que exponía a los surrealistas.


Durante este periodo, Giacometti estuvo en contacto con Carl Einstein, autor del libro fundamental sobre la escultura africana, Negerplastik (1915), y con Michel Leiris, que se convertiría en un especialista en el arte dogón. Varias obras posteriores, entre las que se encuentran unos excepcionales vaciados de yeso pintados y algunas pinturas, muestran cómo el arte no occidental tuvo una influencia duradera en su producción. El artista se aleja de una representación naturalista y académica para acercarse a una visión totémica y a veces alucinante de la figura, cargada de un poder mágico.


Fuente Fundación Giacometti

Foto: Artnet News



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